EN EL 479 NATALICIO DEL AUTOR DE DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Por: HERMAN W. MARTÍNEZ CH.
![]() |
| EN LA POETICA DEL RENACIMIENTO |
Esta conmemoración de su natalicio debiera ser un motivo (o pre-texto) para entre nosotros leerlo (o re-leerlo), ahora que tanto se discute el tema de la divulgación de las Pruebas Pisa, con las que se le enrostra a una mayoría de colombianos su condición de “baja lectura”; que en honor y en gracia de discusión planteo ahora acá una hipótesis para ser debatida en otra ocasión: los colombianos hoy por hoy no leen menos sino más.
Si a Cervantes le apasionaba desde su infancia leer hasta los papeles rotos recogidos de las calles, podría ser reconocible que una mayoría ya de colombianos se inclinan por leer y en afiebrada multitud acuden a la lectura de las palabras rotas y las frases fragmentadas del WhatsApp, sin que por ello la hipótesis deba forzosamente concluir que los colombianos lean ( y escriban) mejor.
¿Cómo permitir contagiarnos con la referida fiebre lectora de Cervantes, quien él mismo nos cuenta (Cap. IX, Don Quijote) que desde la infancia su pasión y voracidad por la lectura lo era hasta su inclinación por “la lectura de los papeles rotos recogidos de las calles”?
Quizá necesitemos nosotros también nuestro “Siglo de Oro”, movimiento cultural al que en España entroncó Cervantes (ejerciendo de “puente” entre los valores literarios del Renacimiento y los principios expresivos del movimiento Barroco, descollando en formas literarias como el Soneto); y si de ser que nosotros configuremos nuestro “Siglo de Oro”, habremos de prevenir que a nuestra presente economía ilegal del oro (a la que animan hoy nuevas “locomotoras”), no les suceda lo denunciado sobre el oro de la Conquista Española por la voz también de aquel otro reynacentista y barroco que fue Quevedo:
“…Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado…”
F. QUEVEDO y Villegas, 1.603)
La referencia arriba indicada sobre los posibles aportes de Cervantes a la forma literaria Soneto no está fuera de lugar acá. Es sabido también que Cervantes antes que autor dramaturgo, escritor de comedias y novelas ambicionó ante todo ser reconocido como poeta; participó en su tiempo en certámenes de prestigio literario condecorándosele como autor de Sonetos (el Soneto Cervantino es emblemático en esta clasificación), sin embargo, Cervantes en el mundo literario es más reconocido como un clásico pionero de la Novela y no como creador de versos o poeta. Así lo expresó él mismo con ironía y desenfado, reconociéndolo en algunos de sus versos:
“Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo,
quisiera despachar a la estafeta
mi alma, o por los aires, y ponella
Sobre las cumbres del nombrado Oeta...»
(Capítulo Primero del Viaje del Parnaso)
Con todo, en la sonetística cervantina es reconocidísimo su soneto escrito con ocasión de la construcción del monumento funerario por el fallecimiento del rey Felipe II, por la introducción explícita de la ironía, la sátira política y contra el Derecho de la época (“Aquel tiempo donde había tanto leyes como reyes”; los Consejos de Don Quijote a Sancho Panza como gobernador de la Ínsula Barataria) y especialmente por la innovación sonetista del Estrambote, forma inesperada de culminación del soneto, adicionándole al final 2-3 versos más a los tradicionales 14 de su métrica:
AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA
(Miguel de Cervantes y Saavedra, 1.598)
Este soneto figura entre los versos más apreciados por Cervantes, del que continuamente habló y escribió; y también del que siempre se sintió orgulloso como uno de sus textos mejor logrados.
Nuestra aspiración cultural es que no sólo por este 479 Aniversario del cumpleaños de Cervantes sigamos tratando el conjunto de su obra, considerando el influjo perenne sobre nuestra cultura, nuestro idioma y nuestra tradición de habla (con su poder de sátira, el humor fragilizador ó demoledor y las formas bálsamo ingeniosas de afrontar la vida con alegría y empatía de humanidad), si no también como un estímulo, acicate o quizás, como desafío enaltecedor para leer, escribir y hacer más y mejor con los clásicos de nuestro idioma; esa auténtica patria supranacional de las activas ciudadanías, transformadoras de realidades sociales!

Don Quijote en el pensamiento de Cervantes






